[Nota: Este texto fue publicado originalmente el en el número en papel "Cortando el viento: pura adrenalina" de GameReport, actualmente agotado. Lo podéis comprar en digital desde AQUÍ por tan solo 2,00 €. Gracias a todo el equipo de GameReport por su valioso feedback pero, sobre todo, a Loquo y Pablo por sus siempre oportunas correcciones.]
‘Pepsiman’ es la aventura de un hombre enfundado en látex que corre de forma automática y bebe Pepsi al final de cada nivel. Lo sé, lo sé, querido lector. ¿Qué pinta este presunto truño en un monográfico de velocidad? ¿Nos hemos vuelto locos? No permitas que tu primera impresión te juegue una mala pasada, porque en este ‘Pepsiman’ de KID se esconde una de las más curiosas sensaciones de velocidad del mundo del videojuego del siglo pasado.
Los juegos basados en marcas, en la actualidad, están algo más abandonados, pero entre finales de los noventa y principios del siglo XXI existió toda una ristra de juegos publicitarios. De si aquello sirvió para aumentar las ventas de los productos no tenemos ni idea, pero de alguna manera todas esas obras absurdérrimas calaron en la mente del jugador a través del concepto del advergaming. Recibimos con los brazos abiertos pequeñas joyas como ‘Hachiemon’ (Namco y Natsume, 2003), el juego de la mascota de Kansai Telecasting Corporation, un canal de televisión, y nos invadieron clones de obras más famosas bajo el sello de Burger King, como en ‘Sneak King’ (Blitz Games, 2006). Sin embargo, fue en 1999, en Japón, cuando apareció el que sin duda sería uno de los mejores y más memorables videojuegos publicitarios: ‘Pepsiman’. La aventura de un hombre que llevaba Pepsi allí donde más la necesitaban: a un soldado en el desierto, a un bombero en un infierno de llamas... Todo concentrado en el endless runner más absurdo de todos los tiempos.