[Nota: Este texto fue publicado originalmente el 4 de septiembre de 2018 en la web de GameReport y lo rescato aquí a modo de repositorio, respetando la maquetación original y rezando muy fuerte para que blogger no me la rompa. Gracias a todo el equipo de GameReport por su valioso feedback pero, sobre todo, a Loquo y Pablo por sus siempre oportunas correcciones.]
Los juegos de acción están hoy en boca de todos: el éxito de PlatinumGames ha conseguido una especie de resurgir de un género que nunca acabó de morir, pero que pasó del triple A a un nicho cada vez más reducido: la escuela delhack and slashse centra en imitar, limar, y perfeccionar hasta el absurdo las bases establecidas por ‘Devil May Cry’. No digo esto con desprecio porsucedáneos, ni mucho menos, sino aceptando con reverencia la inmensa influencia que ha tenido, tiene y tendrá siempre la franquicia de Capcom. No vamos a decir que Konami mejoró la fórmula —¡blasfemia!—, pero sí que podemos afirmar que consiguió algo que muy pocos han logrado: un juego de acción con un sabor muy, muy diferente. Nos dirigimos hacia un lejano paraje, casi tan brumoso como Silent Hill: Aumaan Crevasse, la madre de todas las batallas en ‘Zone of the Enders 2: The 2nd Runner’.
Podría decirse que ‘Zone of the Enders 2: The 2nd Runner’ se desarrolla con una idea central, taladrándonos constantemente con el mismo dogma. Jehuty —el mecha que controlamos— es el Orbital Frame más poderoso de todos. Se nos vende en todo momento, y así se ve reflejado también en las mecánicas: hay retos, sin duda, pues la dificultad es elevada. Pero normalmente las complicaciones tienen más que ver con las circunstancias, la cantidad de enemigos o la inteligencia del jefe en cuestión, que con una verdadera desventaja de poder, puesto que dentro de la historia seguimos siendo cuasi omnipotentes en lo que a armamento militar respecta. Jehuty está sólo y, francamente, no necesita más. No obstante, hay de repente un bache, un cambio. Súbitamente, se cambian las tornas: pese a que sin duda somos cada vez más poderosos, la misión diez se carga las bases de lo establecido hasta el momento. Nos hace sentir… impotentes.
Es curioso, porque normalmente los videojuegos buscan hacernos sentir poderosos. Ya que hablamos de un juego de Konami, recordemos a ‘Contra: Hard Corps’: aparte de un diseño de niveles prodigioso, el uso constante demasillasinsignificantes intercalados entre decenas de jefes cinco veces más grandes que nosotros —pero no necesariamente más fuertes— conseguía esa emoción extra que separa lo bueno de lo sublime, engañando a la mente del jugador. ‘Zone of the Enders 2: The 2nd Runner’ jugaba un poco en esta liga —con másmasillasque jefes, para qué engañarse—, pero a partir del último tercio, empieza a hacer justo lo contrario, generando una sensación desconcertante para quien está sentado a los mandos, frente al televisor. De repente todo tiene un acercamiento más ‘Metal Gear Solid’, con momentos enfocados a enganchar la mente del jugador de formas menos taquicárdicas, pero igualmente lícitas: el microondas de ‘Metal Gear Solid 4’ o The Sorrow en ‘Metal Gear Solid 3’ serían algunos de los exponentes más claros de esta vertiente, que busca emoción… pero de otro tipo. No tanto por la parte palomitera, sino por hacer jugables situaciones desesperadas y conseguir transmitir, de alguna forma, el pesimismo hasta el jugador.
Así que, ¡pam! Golpe de efecto. ‘Zone of the Enders 2: The 2nd Runner’ se saca un as de la manga y tú, mole gigantesca todopoderosa, pasas a ser un soldado más en el campo de batalla. Aumaan Crevasse nos lleva hasta una guerra descomunal, luchando contra un ejército masivo de robots junto a nuestros aliados, y ahí está la clave: dejamos de estar solos, así que las normas cambian y empieza el juego de equipo. Ser un titán acorazado no sirve de nada cuando tienes decenas de compañeros a los que debes proteger pero que son tan frágiles como tus enemigos. Y caen como moscas, uno tras otro, a menos que luches con cuidado y cubras sus posiciones. El mapa, la disposición, la situación: todo propicio para dar lugar a una de las fases más increíbles que haya parido esta compañía. Una guerra a gran escala en cuyo epicentro sólo está la desesperación.
Lo bello aquí no es poder sentir la simple pero no sencilla genialidad de ser un robot en una guerra a gran escala —eso ya lo pudimos hacer en losmusousde ‘Gundam’—, ni siquiera la velocidad endiablada pese a tener cientos de enemigos en pantalla simultáneamente en los primeros años de PlayStation 2, gracias a la clásica niebla recurrente de Konami. La parte más emocionante es jugar a un juego de acción que consigue reconciliar a las dos filosofías: la de ‘Contra’ y la de ‘Metal Gear Solid’, culminando en una de las fases más emocionantes que se puedan vivir en loshack and slash. No sólo a un nivel jugable, en el que es excelente, sino por conseguir que el jugador sienta la impotencia agobiante de que los enemigos normales, los mismos que morían con tres golpes bajo las garras de Jehuty, nos pongan en jaque constantemente al hacer mella en nuestros débiles aliados.
A partir de este punto, todo va hacia arriba: Jehuty sigue siendo cada vez más poderoso, pero también su archinémesis Anubis, y se desata otro nivel que necesitaría un texto para sí mismo. Porque ahí ya no nos sentimos impotentes, sino directamente débiles y pequeños, pese a que el juego culmine en uno de los jefes finales más increíbles que podamos recordar, por la amalgama de emociones que consigue acumular durante toda la partida gracias a intercalar sabiamente el desmesurado poder de Jehuty con momentos de impotencia y hasta debilidad. Aunque, quizá, esa historia la dejaremos para otro día. Porque es sin duda mejor disfrutarlo de primera mano que pararse a leer unas líneas que, aunque lo intenten, no podrán captar nunca la grandeza de ése momento.
Zone of the Enders 2 es el final de ésta breve "saga" que, parece, de momento no va a continuar. Tras rejugar Zone of the Enders y pasarme su desconocido, lentísimo, y pese a todo divertido spinoff de GBA (que supuestamente vincularía ambos títulos, mentira podrida), prometí jugar a ésta segunda parte. Y cuando me prestaron la HD Collection, para ahorrarme el suplicio de encontrar mis Memory Cards de PS2 (es una larga historia, pero éste era el motivo por el que tengo dicha consola abandonadica), no dejé escapar ésta oportunidad. Así que en todo momento estoy hablando de la versión de PS3 con el famoso parche que soluciona las bajadas de framerate, que debían ser preocupantes siendo el parche de 1GB. Bienvenidos al último y mejor capítulo de ésta trilogía.
Hace un par de años que rejugué el primer Zone of the enders, con resultados un poco catastróficos. La verdad es que no fue el mejor juego del mundo, y ya me reí de él todo lo que quise, pero en realidad me gustó bastante y no me importaría jugar al segundo. Mis problemas con PS2 ya se han solucionado, afortunadamente, pero ya que estaba... ¿por qué no jugar al episodio perdido de Game Boy Advance que la mitad de gente ni recuerda? Se trata de un juego de estrategia facilón pero bastante entretenido que salió entre el primer y segundo juego, con la idea de conectar la historia de ambos, aunque se puede jugar independientemente.
Nos quedamos con la americana.
La Europea es un poco meh.
¡Bienvenidos otra vez a una nueva tanda de recomendaciones de videojuegos según me vienen a la cabeza! Tras un mes de descanso, no me puedo resistir a colocar aquí bandas sonoras gratuítamente, como llevo haciendo algo más de... un año. Caray, cómo pasa el tiempo. Hoy, dos de los que estoy jugando ahora, y uno que últimamente me viene mucho a la cabeza gracias a su nueva entrega.
Devil May Cry 4
Hace algunas semanas, dos buenos amigos se ofrecieron a prestarme Devil May Cry 4 (desde aquí, ¡muchísimas gracias). Empecé hace una semana y más o menos hago una misión al día... y la verdad es que me estoy divirtiendo muchísimo. Recuerdos del genial DMC 3 a cada momento, combos geniales (aunque más fáciles que antes gracias al chetadisimo brazo de Nero... lo cual tampoco me molesta porque soy bastante manca en éstos juegos, por mucho que me diviertan), y música en la misma línea. Un diseño artístico también espectacular y, en general, un juego altamente recomendable que me está encantando. Si nunca habéis jugado a ésta saga, ¡echadle un ojo! Merece mucho la pena, de verdad.
No pensé que ninguna de éstas noticias mereciera una entrada para ella sola, ¡pero han salido tantas cosas últimamente! Necesito fangirlear en algún lado, y digo yo que para eso tengo un blog personal. Allá vamos:
Armikrog llega a Kickstarter
Armikrog es la última creación de Doug Ten Napel, creador de Earthworm Jim, The Neverhood, y mi amado Skull Monkeys. No puede formar parte de la saga de los dos últimos porque él no posee los derechos, pero ha decidido intentar lanzar una secuela espiritual. Será una aventura gráfica como The Neverhood, la OST volverá a estar a cargo de Terry Scott Taylo, y sí: también estará totalmente hecho con arcilla. Pensé que, si mi PC fuera lo bastante decente como para abrirlo, quizá éste fuera el primer proyecto de Kickstarter en el que sí me gustaría aportar algo, pero en menos de una semana han conseguido más de un tercio de los 900.000$ que pedían. Me alegro mucho de que vaya viento en popa, porque muy poquitas páginas se han hecho eco de la noticia.
¡Así es! Desde Siliconera comentan que el equipo de Kojima está desarrollando una secuela (lo de la HD collection tenía que tener una finalidad más allá de recordar esos dos clasicazos). Además, Kojima está subiendo fotos a twitter como un condenado para que las masas estén pendientes del juego un año antes de su salida en Japón. Se sabe que el juego funcionará bajo el motor Fox Engine (ése tan chachipiruli que está en desarrollo) y que se están creando esculturas de los robots para usarlos como base para los gráficos. No me preguntéis cómo funciona eso, pero mirad y admirad. Yo quiero una escultura así en mi cuarto:
Parece que Jehuty ha sido ligeramenterediseñado. Lo digo por lo de la calavera, esos cuernos tan de animal, la cara de bicho diabólico de ultratumba, la parte del pecho que parece más un esqueleto que otra cosa, el color tan oscuro, las "espinas" que tienen la armadura de la pierna... En fin. Ahora, a leer en cada día cómo nos hablan del significado de la foto de un moco que ha subido Kojima a su twitter. ¡El hype está por las nubes!
Pero sigue siendo Jehuty y si es tan o más divertido como los anteriores, a mí me lo han vendido. ¿Traerá la demo del Metal Gear Solid 5 para venderse como churros calientes? Espero que dure como mínimo unas 15-20 horas; no me gustaría que pasara como con el primero, que a las cinco horas ya había acabado y porque me había pateado todas las misiones secundarias.
Tendré que irme a terminar Z.O.E. 2... Gran juego por cierto. Lo dejé abandonado por Yakuza 2, pero ése también lo he abandonado; así que habrá que volver a él.
P.D.: Hablando de Kojima, ayer compré el Metal Gear Solid 4 de segunda mano. Lo instalé, vi una escena de vídeo, y el juego se atasca en la pantalla de "Cargando". Tendré que ir a cambiarlo... En mi vida me había pasado esto. Lo chocante es que el juego está en perfecto estado.
Zone of the enders salió en 2001, pero para quien ponga como excusa su antigüedad, este año saldrá un refrito HD para PS3/360/PSVita que incluye los dos juegos, espero que para promocionar una tercera parte. Hay que avisar de una cosa: en todos lados pone “A Hideo Kojima Game”, pero es más para promocionar el juego que otra cosa; Kojima sólo es el productor. Supongo que tuvo un papel importante, pero que vamos, ZOE se vendió más por la demo de Metal Gear Solid 2 que por el juego en sí. Lástima, porque es muy divertido. De hecho en cierta forma me gusta más que el MGS 2.
Llegó a Europa, cómo no, en inglés, francés y alemán, pero no en español; aunque existe un fabuloso parche hecho por tio victor que soluciona este problema tanto con una ISO PAL como con una NTSC. Doy fe de que sólo me ha dado un problema (nada grave y consultando en su página parece que sólo me ocurrió a mí), es muy recomendable usarlo, más cuando nos lo ofrecen a cambio de nada. Dura cinco horas y yo lo dejé tirado a las dos; siendo este parche la excusa que necesitaba para terminarlo. El análisis tras el salto.